Sala · se contrata sola, no necesita la app

TPV para restaurantes,
con comandera para el camarero

La caja, el plano de la sala, la cocina y el cobro en el mismo sitio. Se paga por número de aparatos, y lo que cobras con tarjeta va a tu banco, no al nuestro.

El TPV de caja con la cuenta de la mesa y la carta con fotos, sobre el cajón portamonedas y junto a la impresora de tickets

Pantalla táctil de 10″, 15″ o 22″

El día que lo usas

De abrir la caja a cuadrarla, sin salir de aquí.

1

Abres a tu nombre

La caja no se abre sola: la abre una persona con su PIN, contando lo que hay dentro. A partir de ahí cada cobro y cada salida de dinero quedan a su nombre.

2

El camarero toma nota de pie

Con la comandera en la mano, en la mesa. Nada de apuntar en papel y volver a teclearlo en la barra, que es donde se pierden los platos.

3

La cocina recibe lo que le toca

Cada plato lleva su zona —horno, caliente, frío, barra— y su marcha: primeros, segundos, postres. Los segundos salen cuando alguien los marcha, no cuando se pidieron.

4

Cobras, y la caja cuadra

La factura coge su número al cobrar, no al abrir la mesa. Al cerrar el turno se cuenta el cajón por billetes y monedas y se compara con lo que debería haber.

La comandera del camarero: la cuenta de la mesa T1, con cada plato, su zona de cocina y su estado

La comandera del camarero. Cada línea dice a qué zona de cocina va y en qué estado está —en marcha, servido—, para que nadie tenga que ir a preguntarlo.

Lo que resuelve

Las tres cosas que se atascan a las dos y media.

«Somos cuatro y pagamos por separado.»

Una mesa puede tener varias cuentas a la vez. Se abre una nueva, se pasan a ella las líneas de quien se va, y cada cuenta se cobra y se factura por su lado. No hay que hacer cuentas a mano en una servilleta.

«Al final del turno la caja no cuadra.»

El arqueo se cuenta por denominaciones —billetes y monedas—, no a ojo. Y un cobro solo entra en el arqueo si dice en qué caja se hizo: el efectivo que trae el repartidor no está en tu cajón, y no debe cuadrarse contra él.

«¿Quién ha quitado ese plato de la cuenta?»

Nada se borra en silencio. Quitar una línea pide motivo —y uno de ellos es invitación de la casa—, y todo queda a nombre de quien lo hizo, con su hora.

El detalle

Tres pantallas que vas a mirar todos los días.

La cuenta de una mesa en el TPV, con sus líneas, su descuento y el botón de cobrar

La cuenta de una mesa. El descuento es de 5, 10, 15 o 20 % y lleva motivo: así el informe del mes explica por qué faltan 180 €, en vez de dejarte adivinándolo.

El arqueo de cierre de caja, contando billetes y monedas por denominación

El cierre. Se cuenta lo que hay billete a billete, y el TPV dice la diferencia con lo que debería haber. Si sobra o falta, queda apuntado: un descuadre que nadie anota es un descuadre que se repite.

La vista de cocina en el TPV, con los platos pendientes por zona

La cocina, de un vistazo. Desde la caja ves cada plato en su zona y en qué estado está, así que nadie pregunta «¿esto ha salido ya?».

Lo que no hace

Cuatro límites, dichos por nosotros.

Preferimos que te enteres aquí y no en la segunda semana.

No divide la cuenta a partes iguales.

Se divide por lo que ha tomado cada uno: las líneas se pasan a otra cuenta. Si lo que quieres es «el total entre cuatro», esa cuenta hay que hacerla a mano.

Una cuenta se cobra de una sola forma.

No hay «la mitad con tarjeta y la mitad en efectivo» dentro de la misma cuenta. Si hace falta, se separan en dos cuentas y cada una se cobra como toque.

No hay descuentos de porcentaje libre.

Los descuentos son de 5, 10, 15 o 20 %, y siempre con motivo. Un porcentaje libre acaba siendo la puerta por la que se va el margen sin que nadie lo vea.

No lleva almacén ni escandallos.

Te dice lo que vendes, no lo que te queda en la cámara. El control de compras e inventario no está dentro, y no vamos a decir que sí.

Qué hace falta

Lo que tienes que tener en el local.

La caja

Una pantalla táctil de 10″, 15″ o 22″. Vale un todo-en-uno o una tableta con soporte.

Las comanderas

Una por camarero que tome nota. Una tableta pequeña o un aparato de mano.

Impresora y cajón

Térmica de 58 o de 80 mm para comandas y facturas, y el cajón portamonedas si cobras en efectivo.

El datáfono

El tuyo, el de tu banco. Lo que cobras con tarjeta va directo a tu cuenta: nosotros no tocamos ese dinero.

Preguntas

Lo que nos preguntan de la sala.

¿Puedo contratar solo la sala, sin la app?+

Sí. Es un producto que se vende solo. Muchos bares no quieren reparto ni pedidos por el móvil: quieren una caja que funcione y unas comanderas. Eso se contrata sin nada más.

¿Se pueden apuntar en la caja los pedidos para llevar o por teléfono?+

Sí. La caja lleva el Mostrador: en el mismo aparato con el que cobras las mesas apuntas lo que se llevan o lo que te piden por teléfono, y va a cocina como cualquier otro pedido.

¿Cuánto cuesta?+

La sala se paga por número de aparatos: no cuesta lo mismo un bar con una caja que un restaurante con una caja y cuatro comanderas. Pide la demo y te decimos tu precio, sin comisión por ticket.

¿Vale para una comida de empresa que pide factura completa?+

Sí. Por encima de 3.000 € la ley ya no permite ticket simplificado, así que el TPV pide el nombre, el NIF y la dirección antes de cerrar. Por debajo, también puedes emitir la factura completa cuando el cliente la quiera.

¿Se puede ver quién hizo cada cosa?+

Sí, y es de las cosas que más se agradecen. Cada cobro, cada anulación, cada descuento y cada salida de dinero quedan con el nombre de quien lo hizo y la hora. No para vigilar a nadie: para que un descuadre se pueda explicar.

¿Tengo que cambiar de datáfono?+

No. Sigues con el tuyo y con tu banco. El dinero de las tarjetas entra en tu cuenta como hasta ahora; nosotros cobramos una cuota fija y no tocamos tus cobros.

¿Y si ya tengo una caja registradora?+

Se puede convivir un tiempo, pero no tiene mucho sentido: acabarías con las ventas en dos sitios y dos cierres que no cuadran entre sí. En la demo miramos qué tienes y te decimos si merece la pena cambiarlo ahora o esperar.

La demo

Te la enseñamos con tu carta dentro.

Media hora, sin compromiso y sin instalar nada. Si no te encaja, te lo decimos nosotros.