Sala · se contrata sola, no necesita la app
TPV para restaurantes,
con comandera para el camarero
La caja, el plano de la sala, la cocina y el cobro en el mismo sitio. Se paga por número de aparatos, y lo que cobras con tarjeta va a tu banco, no al nuestro.

Pantalla táctil de 10″, 15″ o 22″
El día que lo usas
De abrir la caja a cuadrarla, sin salir de aquí.
Abres a tu nombre
La caja no se abre sola: la abre una persona con su PIN, contando lo que hay dentro. A partir de ahí cada cobro y cada salida de dinero quedan a su nombre.
El camarero toma nota de pie
Con la comandera en la mano, en la mesa. Nada de apuntar en papel y volver a teclearlo en la barra, que es donde se pierden los platos.
La cocina recibe lo que le toca
Cada plato lleva su zona —horno, caliente, frío, barra— y su marcha: primeros, segundos, postres. Los segundos salen cuando alguien los marcha, no cuando se pidieron.
Cobras, y la caja cuadra
La factura coge su número al cobrar, no al abrir la mesa. Al cerrar el turno se cuenta el cajón por billetes y monedas y se compara con lo que debería haber.

La comandera del camarero. Cada línea dice a qué zona de cocina va y en qué estado está —en marcha, servido—, para que nadie tenga que ir a preguntarlo.
Lo que resuelve
Las tres cosas que se atascan a las dos y media.
«Somos cuatro y pagamos por separado.»
Una mesa puede tener varias cuentas a la vez. Se abre una nueva, se pasan a ella las líneas de quien se va, y cada cuenta se cobra y se factura por su lado. No hay que hacer cuentas a mano en una servilleta.
«Al final del turno la caja no cuadra.»
El arqueo se cuenta por denominaciones —billetes y monedas—, no a ojo. Y un cobro solo entra en el arqueo si dice en qué caja se hizo: el efectivo que trae el repartidor no está en tu cajón, y no debe cuadrarse contra él.
«¿Quién ha quitado ese plato de la cuenta?»
Nada se borra en silencio. Quitar una línea pide motivo —y uno de ellos es invitación de la casa—, y todo queda a nombre de quien lo hizo, con su hora.
El detalle
Tres pantallas que vas a mirar todos los días.

La cuenta de una mesa. El descuento es de 5, 10, 15 o 20 % y lleva motivo: así el informe del mes explica por qué faltan 180 €, en vez de dejarte adivinándolo.

El cierre. Se cuenta lo que hay billete a billete, y el TPV dice la diferencia con lo que debería haber. Si sobra o falta, queda apuntado: un descuadre que nadie anota es un descuadre que se repite.

La cocina, de un vistazo. Desde la caja ves cada plato en su zona y en qué estado está, así que nadie pregunta «¿esto ha salido ya?».
Lo que no hace
Cuatro límites, dichos por nosotros.
Preferimos que te enteres aquí y no en la segunda semana.
No divide la cuenta a partes iguales.
Se divide por lo que ha tomado cada uno: las líneas se pasan a otra cuenta. Si lo que quieres es «el total entre cuatro», esa cuenta hay que hacerla a mano.
Una cuenta se cobra de una sola forma.
No hay «la mitad con tarjeta y la mitad en efectivo» dentro de la misma cuenta. Si hace falta, se separan en dos cuentas y cada una se cobra como toque.
No hay descuentos de porcentaje libre.
Los descuentos son de 5, 10, 15 o 20 %, y siempre con motivo. Un porcentaje libre acaba siendo la puerta por la que se va el margen sin que nadie lo vea.
No lleva almacén ni escandallos.
Te dice lo que vendes, no lo que te queda en la cámara. El control de compras e inventario no está dentro, y no vamos a decir que sí.
Cómo encaja
Funciona sola. Y funciona mejor acompañada.
La sala se contrata por su cuenta, sin la app. Pero si un día añades lo demás, no hay que volver a montar nada: es el mismo sistema y la misma carta.
Carta QR de mesa
El cliente mira la carta en su móvil mientras el camarero toma nota en la comandera. Una sola carta para las dos.
Pedidos y reparto
Los pedidos a domicilio y para llevar cuentan en el mismo informe de ventas que los de la sala.
Empleados
El mismo PIN que abre la caja sirve para fichar, y las horas fichadas se comparan con el cuadrante sin escribirlas dos veces.
Qué hace falta
Lo que tienes que tener en el local.
La caja
Una pantalla táctil de 10″, 15″ o 22″. Vale un todo-en-uno o una tableta con soporte.
Las comanderas
Una por camarero que tome nota. Una tableta pequeña o un aparato de mano.
Impresora y cajón
Térmica de 58 o de 80 mm para comandas y facturas, y el cajón portamonedas si cobras en efectivo.
El datáfono
El tuyo, el de tu banco. Lo que cobras con tarjeta va directo a tu cuenta: nosotros no tocamos ese dinero.
Preguntas
Lo que nos preguntan de la sala.
¿Puedo contratar solo la sala, sin la app?+
Sí. Es un producto que se vende solo. Muchos bares no quieren reparto ni pedidos por el móvil: quieren una caja que funcione y unas comanderas. Eso se contrata sin nada más.
¿Se pueden apuntar en la caja los pedidos para llevar o por teléfono?+
Sí. La caja lleva el Mostrador: en el mismo aparato con el que cobras las mesas apuntas lo que se llevan o lo que te piden por teléfono, y va a cocina como cualquier otro pedido.
¿Cuánto cuesta?+
La sala se paga por número de aparatos: no cuesta lo mismo un bar con una caja que un restaurante con una caja y cuatro comanderas. Pide la demo y te decimos tu precio, sin comisión por ticket.
¿Vale para una comida de empresa que pide factura completa?+
Sí. Por encima de 3.000 € la ley ya no permite ticket simplificado, así que el TPV pide el nombre, el NIF y la dirección antes de cerrar. Por debajo, también puedes emitir la factura completa cuando el cliente la quiera.
¿Se puede ver quién hizo cada cosa?+
Sí, y es de las cosas que más se agradecen. Cada cobro, cada anulación, cada descuento y cada salida de dinero quedan con el nombre de quien lo hizo y la hora. No para vigilar a nadie: para que un descuadre se pueda explicar.
¿Tengo que cambiar de datáfono?+
No. Sigues con el tuyo y con tu banco. El dinero de las tarjetas entra en tu cuenta como hasta ahora; nosotros cobramos una cuota fija y no tocamos tus cobros.
¿Y si ya tengo una caja registradora?+
Se puede convivir un tiempo, pero no tiene mucho sentido: acabarías con las ventas en dos sitios y dos cierres que no cuadran entre sí. En la demo miramos qué tienes y te decimos si merece la pena cambiarlo ahora o esperar.
La demo
Te la enseñamos con tu carta dentro.
Media hora, sin compromiso y sin instalar nada. Si no te encaja, te lo decimos nosotros.