Carta de mesa · se contrata sola, no necesita la app

Carta QR para restaurantes:
el cliente escanea y lee

La carta de la mesa, en el móvil del cliente. No instala nada, no se registra y no le pides el correo a cambio de ver los precios.

La carta QR en el móvil del cliente: categorías, fotos de los platos, precios y etiquetas de dieta

El día que lo usas

Se sienta, escanea y ya está leyendo.

1

Pones el QR en la mesa

Un cartel por mesa, impreso desde el panel. El mismo código sirve siempre: si cambias la carta, el cartel no se cambia.

2

Escanea con la cámara

Se abre en el navegador de su móvil, sin descargar nada. Tarda lo que tarda una página, no lo que tarda una aplicación.

3

Lee lo que le interesa

Busca por nombre, filtra por lo que no puede comer, y abre la ficha de un plato si quiere verlo en grande.

4

Le pide al camarero

Desde ahí no se pide, y es a propósito: lee en su idioma y pide a una persona. El camarero toma nota como siempre —o en la comandera, si tienes la sala—.

La ficha de un plato en la carta QR, con la foto grande y sus etiquetas de dieta

La ficha de un plato. Las etiquetas de dieta y alérgenos —sin gluten, sin lactosa, vegano— las pones una vez y salen aquí, que es donde se miran. Son orientativas: lo que diga tu cocina sigue mandando.

Lo que resuelve

Tres cosas que una carta de papel no hace.

«He subido los precios y tengo 60 cartas impresas.»

Se cambia el precio en el panel, se publica y está cambiado en todas las mesas. Sin reimprimir, sin pegatinas y sin la carta vieja rondando por la barra.

«Los turistas no entienden la carta.»

La carta está en seis idiomas y cada uno la ve en el suyo. La traduces desde el panel, puedes corregir cada texto y sale cuando tú publicas, no antes.

«Me preguntan por los alérgenos en cada mesa.»

Cada plato lleva sus etiquetas —vegetariano, sin gluten, sin lactosa, halal…—, y el cliente puede filtrar por lo que no puede comer. Tú lo marcas una vez.

El detalle

Es una carta, no un formulario.

La misma carta en la comandera del camarero

Y es la misma carta que ve el camarero en su comandera. Una sola carta que mantener: si estuvieran separadas, a los tres meses el cliente vería un precio que no coincide con su factura.

Lo que no hace

Cuatro cosas que no hace, y una es a propósito.

Preferimos que te enteres aquí y no en la segunda semana.

Desde la carta del QR no se pide.

Se mira. Es una decisión, no una carencia: en la mesa el cliente lee en su idioma y pide a una persona. Si lo que quieres es que pidan desde el móvil, eso es el módulo de pedidos.

No lleva extras ni personalizaciones.

No hay «sin cebolla» ni «con patatas». Lo que el cliente quiera cambiar se lo dice al camarero, que es quien lo apunta.

No sabe quién es el cliente.

No pide correo, no pide teléfono y no guarda nada suyo. Eso significa que tampoco te deja una lista de clientes: para eso está la app.

Hace falta cobertura en la mesa.

Se abre por internet, en el móvil del cliente. En un sótano sin cobertura y sin WiFi para clientes, una carta de papel sigue ganando.

Qué hace falta

Prácticamente nada.

Un cartel por mesa

Se imprime desde el panel, con tu logo. Un folio y un portamenús bastan.

Tu carta

Nos la mandas como la tengas —en papel, en PDF o en fotos— y la montamos nosotros.

Nada en el móvil del cliente

Ni aplicación, ni registro, ni cuenta. Abre la cámara y ya está.

Nada en el local

No hay que instalar ningún aparato ni tocar tu red.

Preguntas

Lo que nos preguntan de la carta del QR.

¿El cliente tiene que instalarse algo?+

No. Se abre en el navegador que ya trae su móvil. Ni aplicación, ni registro, ni correo. Es justo lo que hace que la gente la use en vez de cerrarla.

¿Puedo tener precios distintos de los de la app?+

Sí. La carta de mesa puede llevar sus propios precios, y también platos que solo existen en la mesa —el menú del día, la tapa de la casa—. Y puedes subirlos todos de golpe con un porcentaje, cosa que en la carta de la app no dejamos hacer a propósito.

¿Cuánto tarda en verse un cambio?+

Lo que tardas en pulsar publicar. Hasta que no publicas, el cliente sigue viendo lo de antes: así puedes dejar la carta a medias sin que nadie lo vea.

¿Se puede enseñar sin fotos?+

Sí, y en una carta larga se lee mucho mejor. Eliges si la carta de mesa sale con fotos o solo con texto.

¿Y si un plato se acaba?+

Lo marcas como agotado en el panel —también desde el móvil—, publicas, y desaparece de la carta en ese momento. Es de las cosas que más se usan un sábado.

La demo

Te montamos tu carta y te enseñamos el QR.

Media hora, sin compromiso y sin instalar nada. Si no te encaja, te lo decimos nosotros.